Texto para el Congreso AMP 2018: (Dédalus nº 2): «El sentimiento de la vida»

Freud contribuyó de manera decisiva al esclarecimiento de la psicosis pero no a su tratamiento. Al mismo tiempo hizo un intento de despejar, desde el punto de vista de la estructura, la diferencia entre la neurosis y la psicosis y en aislar la especificidad de un mecanismo psicótico pero no lo consiguió. Se referirá a una modalidad de defensa radical frente a las representaciones intolerables y empleará el término Verwerfung que Lacan terminará rescatando y traduciéndolo como forclusión. Esta será una referencia fundamental para Lacan en el Seminario III y para la formulación de su teoría sobre la psicosis que irá perfilando a lo largo de su enseñanza. En el texto “De una cuestión preliminar…” cuando está considerando la psicosis de Schreber, escribe la conocida frase: “Está claro que se trata aquí de un desorden provocado en la juntura más íntima del sentimiento de la vida en el sujeto…”1 Podemos analizar esa expresión del “sentimiento de la vida” desde la perspectiva de los registros de lo Imaginario, lo Simbólico y Real.

1. En el primer momento de su enseñanza, que Lacan llama “Sus antecedentes”,considera que para hacer un cuerpo se precisa un organismo vivo más una imagen y atribuye a la unidad de la imagen el sentimiento de unidad del cuerpo. Tal y como Lacan, inicialmente, presenta su estadio del espejo, la imagen corporal total con la que el sujeto se identifca tiene valor de vida. Para Lacan, que en esos momentos se inspira en la etología del mundo animal, la imagen como matriz imaginaria encarna la fuerza vital que en el futuro será el sujeto. El infans padece de la experiencia de un cuerpo fragmentado, de un cuerpo que no puede gobernar y al mismo tiempo gracias a las identifcaciones imaginarias y simbólicas que le presta el otro puede establecer una relación entre el organismo, el cuerpo fragmentado y la realidad o la percepción de la unidad del cuerpo. Esto quiere decir que el sujeto se experimenta como “yo” en el lugar del otro. La imagen es la suya pero al mismo tiempo es la de otro porque está en défcit respecto de ella. 13 PAPERS TEXTOS 2.3 Así se inscribe la matriz de lo imaginario. Esto explicará también la relación de agresividad imaginaria con el semejante, esa agresividad ambivalente, porque el semejante es siempre alguien que lo suplanta, que está en su lugar. La constitución del psiquismo en el inicio de la vida en su dimensión imaginaria –aunque no hay que obviar que también está la incidencia del lenguaje que nos precede- es un mundo inestable, de sombras y sin consistencia. Para Lacan desde el origen nos encontraremos con la dimensión paranoica de la constitución de la personalidad y la experiencia del cuerpo fragmentado. 2. Esta formulación será modifcada posteriormente en su texto “De una cuestión preliminar…” introduciendo la idea de que el animal humano imagina su propia muerte: “Es por la hiancia que abre esta prematuración en lo imaginario, y donde abundan los efectos del estadio del espejo, como el animal humano es capaz de imaginarse mortal, no que pueda decirse que lo podría sin su simbiosis con lo simbólico, sino más bien que sin esta hiancia que lo enajena a su propia imagen no hubiera podido producirse esa simbiosis con lo simbólico en la que se constituye, como sujeto a la muerte”

2 Reserva al signifcante del Nombre del Padre el aporte de seguridad y sentido de la vida, lo que tendrá consecuencias en su elaboración sobre la psicosis, en la que la forclusión del Nombre del Padre y sus incidencias en el orden imaginario introducirán los fenómenos psicóticos que afectan al cuerpo. El orden simbólico instituye y estabiliza para el sujeto una relación con el “sentimiento de la vida” que le permitirá una relación con el mundo orientada por la signifcación fálica, inscribirse en los discursos y establecer el lazo social. Si el Nombre del Padre no es operatorio el cuerpo en la psicosis está permanentemente amenazado de estallar, no se sostiene. Podemos encontrar en las “Memorias…” de Schreber todos los fenómenos relacionados con la disolución de lo imaginario y leer cómo su cuerpo en determinados momentos había sido amenazado, dañado, alterado, destruido o mutilado. De esta forma el territorio de esa lucha que se produce con sus perseguidores (Dr. Flechsig, Dios…) es su propio cuerpo.

3. Para Lacan al fInal de su enseñanza el ser hablante no es un cuerpo, sino que tiene un cuerpo, hay una hiancia entre el ser y el tener un cuerpo, porque el encuentro con el lenguaje supone la pérdida de la naturalidad y esto es algo constitutivo del ser humano. En cualquier caso, la reintegración en el cuerpo del lenguaje no está asegurada de antemano y podríamos decir que no opera en la psicosis. Este cambio de perspectiva supone que para que haya goce y “sentimiento de la vida” es necesario el cuerpo, el cuerpo vivo. Un cuerpo que habla y que goza: “un cuerpo es algo que se goza”3 y el ser hablante habla con lo que tiene, es decir con el propio cuerpo. El cuerpo se convierte de esta manera en el portaaviones del “sentimiento de la vida”. Es así como “Los fenómenos del cuerpo” propios de la psicosis los podremos observar clínicamente de una manera evidente en el caso de las psicosis desencadenadas.

El psicótico tiene que hacer verdaderos esfuerzos de invención para mantener el cuerpo como uno. La respuesta del sujeto, ya sea a través del delirio o de otras soluciones o en tanto cuerpo propio. En mi experiencia clínica es muy frecuente encontrarnos con psicosis no desencadenadas en las que podemos encontrar pequeños índices que como el Pequeño Automatismo Mental de Clérambault nos orientarían al diagnóstico de psicosis ordinaria. La experimentación de los fenómenos iniciales del Pequeño Automatismo Mental y su carácter intrusivo y extraño que preceden o no a otros Fenómenos Elementales nos dan una clave para esclarecer la pragmática de la clínica de la psicosis ordinaria. Tal y como subraya J.-A. Miller: “El desorden más íntimo es esta brecha en la que el cuerpo se deshace y donde el sujeto es inducido a inventarse vínculos artifciales para apropiarse de nuevo de su cuerpo, para “estrechar” su cuerpo contra él mismo. Para decirlo en términos de mecánica, necesita una abrazadera para aguantar con su cuerpo”

4 Hay una gran variedad de soluciones que encontramos en la clínica. La de aquel paciente que podía hacerse un cuerpo bajo el “uniforme” de los “cuerpos de seguridad del Estado” que le daban un andamiaje mínimo, aunque frágil e imaginario. O la de aquellos que encuentran en la escritura una solución para evitar el estallido y la fragmentación del cuerpo imaginario. O la de aquellos que en su delirio paranoico de baja intensidad encuentran una forma de lazo social que los sostiene. Esta abrazadera o estas costuras o estas soluciones – como queramos llamarlas – toman la función de anudar los tres registros: lo imaginario del cuerpo, lo simbólico y lo real como los efectos que tiene el goce en el cuerpo como sustancia gozante. La pragmática en la clínica ocupará un lugar destacado en el bricolage que viene al lugar de un discurso en la que el sujeto, aunque esté en el lenguaje, no ha podido incluirse. Es el tejido fino a hilvanar en una clínica bajo transferencia.

Web del próximo Congreso de la AMP: https://congresoamp2018.com/

1 Lacan J., Escritos 2, “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la Psicosis”, Siglo XXI, 1998, p. 540.

2 Ibíd., p. 534.

3 Lacan J., El Seminario, Libro 20, Aún, Buenos Aires, Paidós, 1998, p. 32.

4 Miller J.-A., “Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria”, Revista Freudiana, no 58, 2010, p. 19.

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